<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958</id><updated>2012-01-09T01:04:01.236-08:00</updated><title type='text'>el blog de javier garnica</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>11</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-2427931800484687130</id><published>2011-12-18T10:18:00.001-08:00</published><updated>2011-12-18T15:49:22.399-08:00</updated><title type='text'>Figuras de Cera.</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: &amp;quot;Calibri&amp;quot;,&amp;quot;sans-serif&amp;quot;; font-size: 11pt; line-height: 115%; mso-ansi-language: ES; mso-bidi-font-family: &amp;quot;Times New Roman&amp;quot;; mso-bidi-language: AR-SA; mso-fareast-font-family: Calibri; mso-fareast-language: EN-US;"&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 10pt;"&gt;¿Donde van las caretas de los césares?&lt;br /&gt;Cuando el favor del senado &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;se disipa,&lt;br /&gt;y hasta el pueblo de Roma, furibundo,&lt;br /&gt;tampoco ya los quiere ver delante&lt;br /&gt;y quitáis &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;lasestatuas de las calles, &lt;br /&gt;¿hacéis velas, acaso, con su cera, &lt;br /&gt;para dar una luz a &lt;span style="mso-spacerun: yes;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;esta negrura?.&lt;br /&gt;Con lo que queda de fundir sus caras,&lt;br /&gt;y sus cuerpos de efebos y de diosas&lt;br /&gt;de la esposa y los hijos del patricio,&lt;br /&gt;¿fundiréis antorchas que iluminen?.&lt;br /&gt;Yo me temo que no es ese su destino,&lt;br /&gt;de esa cera que en un tiempo fue divina.&lt;br /&gt;Formará, manejada por los mismos&lt;br /&gt;que pusieron los bustos en lo alto,&lt;br /&gt;pegotes para echar sobre los ojos,&lt;br /&gt;cortinillas que oculten la mirada.&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Times New Roman; font-size: small;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-2427931800484687130?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/2427931800484687130/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=2427931800484687130' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/2427931800484687130'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/2427931800484687130'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2011/12/donde-van-las-caretas-de-los-cesares.html' title='Figuras de Cera.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-475789641453559808</id><published>2011-09-07T02:54:00.000-07:00</published><updated>2012-01-09T01:04:01.247-08:00</updated><title type='text'>Aquel verano del 63.</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;div&gt;" &lt;em&gt;Cuando calienta el sol, aquí en la playa,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;em&gt;Siento tu cuerpo vibrar, cerca de mi ".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;llueve hoy, día 1 de Septiembre. Pero, por mucho que las emisoras de radio estén recuperando sus programas estrella, ninguna de las dos cosas quieren decir que el Verano haya terminado. Tampoco ha hecho bueno este mes de Agosto, y tampoco hacía calor aquel verano de 1963, en el Norte. Tan en el Norte como en San Sebastián, nada menos.&lt;br /&gt;Mi asignatura pendiente es viajar. Más allá de Puente Castro, por el Sur, o de Navatejera, por el Norte,  ya me parece que me aproximo al abismo precolombino. Pero, aquel año, que para Kennedy sería el último de su vida, el azar me llevó no solo hasta el confín de la Patria (que diría la cultura oficial de entonces), sino incluso más allá de la frontera del Bidasoa. Efectivamente, mientras la estancia en Donosti la ampliábamos a Fuenterrabia, donde veraneaban unos primos míos de Madrid algo pijillos, la promesa recibida era que en algún momento pasaríamos a Francia, aunque fuera un par de horas.&lt;br /&gt;Aquí, no el principal objetivo, pero si uno de los más importantes, era comprobar la realidad que nos querían transmitir las revistas francesas que circulaban por mi casa, como el Paris Match, o el Marie-Claire. Ese ambiente juvenil en los aledaños de las playas, y sobre todo esas francesas absolutamente seductoras, con sus bikinis mínimos, como el que lucia Brigitte Bardot en una foto en blanco y negro que maldito el color que necesitaba.  Además, a mi me fascinaban las ilustraciones del libro de francés, (ya llevábamos un par de cursos),  y no sé por qué siempre me fijaba en una foto de un ciego tocando el acordeón, con su correspondiente pie descriptivo:  " Un aveugle ".  Mecachis, allí los ciegos no vendían el cupón, ¡tocaban el acordeón!. Que países, oiga.&lt;br /&gt;Por fin, una tarde, metidas más de ocho personas, y puede que diez, en un solo coche (hay que decir que éramos gente menuda, aunque ya empezábamos a adquirir tamaño a ojos vistas) y mis hermanos y yo, sin ningún documento, pasamos una tarde la frontera, camino de San Juan de Luz y Biarritz.&lt;br /&gt;Hay que decir que, probablemente, aquel año no debía haber grandes medidas de seguridad en cuanto a terrorismo se refiere, aunque ETA ya había empezado a asomar. Mi tía, que, por su experiencia (era la que veraneaba allí habitualmente) era la jefa de expedición, llevaba su pasaporte de familia numerosa, con una foto en la que salían juntos todos mis primos pequeños, que no iban en la excursión. Así que mis hermanos y yo figurábamos como unos enanos mas, sin nombre concreto. El policía español echó un buen rato repasando documentos, con mucha pompa y circunstancia, con calma, sentado en su mesa, al lado de una ventanilla por la que le habíamos entregado el pasaporte familiar y los pases de 24 horas de mis padres. Debió considerarlo correcto, y nos dio, o más bien nos otorgó el paso. Los franceses eran mas nervisositos, correteando alrededor del coche. Miraban dentro, luego a los papeles, otra vez dentro del coche, y por fin se miraron unos a otros y dijeron: " Mmm, c´est une famille ". Y también nos dejaron pasar.&lt;br /&gt;Y ese fue mi primer triunfo de aquella jornada. En pleno verano de 1963 yo conseguí salir de España y volver, sin tener ni un puñetero papel en regla, ni DNI siquiera. Añadiendo la sensación que me produjo atravesar el puente entre los dos países, con la impresión de estar flotando entre dos mundos, suspendido en ninguna parte.&lt;br /&gt;Y, allí, ¿qué podemos decir?. Si, el ambiente al borde de la playa, lleno de gente joven, echando monedas en las maquinas de discos, los helados de máquina, que todavía no habían llegado a España, deliciosos, los coches italianos deportivos de cilindrada alta... tantas cosas impactantes para un Leonés de 1.963...&lt;br /&gt;Pero nada me hará olvidar lo que vi al volver una esquina en San Juan de Luz. A un lado, junto a una pared, apareció un hombre sentado en una silla. Estaba tocando el acordeón, y llevaba gafas negras. Tocaba "cuando calienta el sol, aquí en la playa... ".&lt;br /&gt;Mi hermano y yo nos quedamos pasmados, y luego nos miramos uno a otro, y los dos dijimos lo mismo, al tiempo, como en una película cómica: "mira, un aveugle".&lt;br /&gt;Nadie podrá convencerme de que aquel no era el ciego del libro de francés. Por lo menos, para mí siempre lo será. Cuando después de muchos años hojeaba aquellas páginas sobadas, veía aquella cara del hombre de San Juan de Luz, y volvía a oír el sonsonete pegadizo de " cuando calienta el sol ".&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-475789641453559808?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/475789641453559808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=475789641453559808' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/475789641453559808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/475789641453559808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2011/09/aquel-verano-del-63.html' title='Aquel verano del 63.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-6687108621601889380</id><published>2011-08-19T07:27:00.000-07:00</published><updated>2012-01-09T01:02:05.188-08:00</updated><title type='text'>AQUEL VERANO DEL 64.</title><content type='html'>AQUEL VERANO DEL 64&lt;br /&gt;Nunca fui muy aficionado al futbol, como saben mis mas próximos. Esto me trajo mas de un problema con mis educadores, los curas del colegio, pues el que no gustaba del omnipresente deporte era sospechoso. &lt;br /&gt;Hoy, 17 de julio del 2011, hace mucho calor en León, pero aquel mes de Julio del 64 el calor era dantesco, y más en Madrid, donde me tocó pasar el mes por cuestiones familiares. Y, aquel Julio del 64, por primera vez en mi vida, yo fui al futbol. Una de las poquísimas veces que he ido en mi vida. Un tío mío, que era muy futbolero, se presento en casa con entradas para, nada menos, que la final de la copa del Generalísimo. Atlético de Madrid-Zaragoza. Y yo era uno de los agraciados para el evento. Y supe que, aunque el futbol era una cosa que me importaba un pimiento, aquella ocasión no se podía desaprovechar.&lt;br /&gt;Recuerdo estar junto al Bernabéu, y las peñas vociferando, y los guardias civiles apuntando hacia la gente con los subfusiles. En la Castellana, el ruido de los coches era como la cadencia del mar en las rocas de Santander, donde a veces pasábamos algunos días de playa. Los semáforos, al abrirse y cerrarse, mandaban las olas de coches, y las detenían, y volvían a repetir el mismo ciclo. Al no verlas desde el estadio, la sensación de ola natural era casi total.&lt;br /&gt;Hasta que, poco a poco, el ruido del tráfico se fue apagando, y los policías, y los políticos de turno que aguardaban en la puerta del Bernabéu para hacer los besamanos de protocolo, se pusieron en tensión, y la muchedumbre se fue quedando en silencio, como los fieles de una procesión que esperan al santo. Entonces, yo no me di cuenta, pero luego me explicaron que ese silencio se debía a que el tránsito de coches en el paseo había sido interrumpido.&lt;br /&gt;El ruido en La Castellana había cesado, pero, al poco, un bramido suave, como de avion volando bajo, empezó a oírse. Después, fue aumentando, como un trueno, y la gente se iba poniendo inquieta, como barruntando algo enorme. Y, en pocos minutos, apareció lo que todos esperábamos.&lt;br /&gt;Una nube de motos Harley Davidson (nunca vistas, en aquellos tiempos) se acercaba (sin prisa, pero sin pausa) hacia nosotros, y, cuando estuvo a la vista, y se detuvo junto a la puerta de personalidades, donde esperaban ministros, subsecretarios y demás, se pudo ver el gigantesco Rolls Royce, y al detenerse, se bajó el mismísimo Franco, y de tanto verlo en fotos y en Nodos, no sabias si estabas viendo una foto o un personaje real. Luego, se acerco hasta los que le esperaban, y en casi segundos, hubo unos saludos, y toda la comitiva desapareció, tragada por la boca enorme del estadio.&lt;br /&gt;Todo lo demás, incluido aquel terrible calor de Julio en Madrid, se me desdibuja en la memoria. Del partido, por supuesto, casi no recuerdo nada. Únicamente aquella multitud inmensa, los graderíos atestados, no solo en las gradas mismas, sino en los pasillos, la impresión de ver aquella masa de gente, impactante para un mocito de provincias de 12 años. Pero aquel rugido, primero suave, y luego cada vez mas fuerte, de las motos de la escolta de Franco llegando al futbol, rodeando aquel coche, grande como un barco, no creo que se me borre nunca de mis neuronas, salvo que el deterioro las lleve un día a la jubilación. &lt;br /&gt;Ah, y para los muy aficionados... ganó el Zaragoza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-6687108621601889380?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/6687108621601889380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=6687108621601889380' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/6687108621601889380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/6687108621601889380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2011/08/aquel-verano-del-64.html' title='AQUEL VERANO DEL 64.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-4724612911434674647</id><published>2010-10-30T08:31:00.000-07:00</published><updated>2010-10-30T08:33:37.391-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Recordando a Miguel Hernandez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué te prendieron?.&lt;br /&gt;¡Creyeron que no estabas,&lt;br /&gt;si estabas dentro!.&lt;br /&gt;Creyeron que a la sombra&lt;br /&gt;tus flores marchitadas &lt;br /&gt;no darían hojas.&lt;br /&gt;Ignoraban que el alma&lt;br /&gt;vuela aunque le arranques&lt;br /&gt;plumas de un ala.&lt;br /&gt;No sabían que el que lee&lt;br /&gt;se mete dentro&lt;br /&gt;de castillos, de cuevas&lt;br /&gt;y parapetos.&lt;br /&gt;¡Cómo te burlabas &lt;br /&gt;en tu palmera&lt;br /&gt;que era aquella escoba&lt;br /&gt;dada la vuelta!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;León, 30 de octubre de 2.010.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-4724612911434674647?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/4724612911434674647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=4724612911434674647' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/4724612911434674647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/4724612911434674647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2010/10/recordando-miguel-hernandez.html' title=''/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-4485544403948927424</id><published>2010-07-31T09:09:00.000-07:00</published><updated>2010-07-31T09:18:48.532-07:00</updated><title type='text'>El recuerdo de los momentos felices.</title><content type='html'>Que pena olvidar que hemos sido felices.&lt;br /&gt;Cuando el momento es dulce, queremos apresarlo,&lt;br /&gt;pero se fuga siempre, y después queda a la vista,&lt;br /&gt;como las muchachas púberes del paseo del verano,&lt;br /&gt;como los lugares de ensueño&lt;br /&gt;que no hemos de gozar, que alguien nos ha vedado.&lt;br /&gt;Mientras asi sea, podremos soportarlo. Ese instante feliz,&lt;br /&gt;sigue flotando cerca. Quizá es el quien recuerda&lt;br /&gt;haber estado con nosotros.&lt;br /&gt;Pero, ¿si llega el olvido, tan deseado a veces,&lt;br /&gt;se llevará también esos momentos?. Recuerdo, eres hijo nuestro,&lt;br /&gt;y preferimos morir antes que perderte!.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-4485544403948927424?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/4485544403948927424/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=4485544403948927424' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/4485544403948927424'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/4485544403948927424'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2010/07/el-recuerdo-de-los-momentos-felices.html' title='El recuerdo de los momentos felices.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-8314094936757940658</id><published>2010-07-04T02:26:00.000-07:00</published><updated>2010-07-04T02:38:30.249-07:00</updated><title type='text'>Pie de foto.</title><content type='html'>Quizá nos ha sido dado el privilegio de volver a caminar la misma senda.&lt;br /&gt;Quizá estamos gozando del don de ser contemporaneos.&lt;br /&gt;Entramos y salimos del retrato, sin dejarlo, tomamos distancia para verlo, y lo vemos también cuando estamos sentados en la mesa.&lt;br /&gt;El ácido del daguerrotipo en que vivimos nos droga, y la borrachera se vuelve inmortal.&lt;br /&gt;No es eterna, porque tuvo principio, pero carece de fin. ¿Tu lo viste?.&lt;br /&gt;Tenemos el momento en el bolsillo, y nos sonamos con el cuando queremos.&lt;br /&gt;Yo queria ser uno de aquellos que no pudieron volver, pero volviendo, y quizá los dioses me dejaron hacer trampa.&lt;br /&gt;Disfrutad conmigo esta botella. Flotan en ella los lagartos cuyo jugo destroza el olvido absoluto.&lt;br /&gt;                          León, 12-06-2010.&lt;br /&gt;                                            __________________________&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-8314094936757940658?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/8314094936757940658/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=8314094936757940658' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/8314094936757940658'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/8314094936757940658'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2010/07/pie-de-foto.html' title='Pie de foto.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-6004937619565919313</id><published>2008-01-23T12:52:00.000-08:00</published><updated>2008-01-24T03:49:54.026-08:00</updated><title type='text'>El Clandestino.- Relato.</title><content type='html'>Ya se lo había parecido antes, pero ahora estaba seguro. La noche iba a ser perfecta para dar una vuelta. Arturo se quedó quieto un instante, en medio de la acera, y miró arriba y abajo de la calle vacía, mientras apuraba el cigarrillo. La urbanización estaba en calma. Los chalets se veían tranquilos, sólo una luz en alguna ventana delataba la presencia de algún vecino insomne, o de algún trasnochador. Afinó el oído, y le pareció oír un ligero gruñido. Bah, algún perro callejero, pensó. Nada que pudiera apartarle de sus planes. Así que dio la última calada, aplastó la colilla en el suelo, giró hacia la puerta de la cochera, y aproximó la llave, que ya tenía en la mano, a la cerradura del portón.&lt;br /&gt;    En ese momento notó la palmada en el hombro, al mismo tiempo que oía un grito, acompañado de un ladrido. El susto fue mayúsculo. Se volvió, horrorizado, y se dio de frente con el rostro de su vecino. En un segundo, sin llegar a tranquilizarse, se dio cuenta de que el sobresalto había sido exagerado. Tan solo era aquel pelmazo, el rey de la inoportunidad, tan aficionado a los sustos y a las bromas fuera de lugar. El perro, más simpático que su amo, ladró un par de veces más, y movió el rabo alegremente.&lt;br /&gt;    - ¡Te pillé, cabronazo!. Qué, ¿echando un cigarrito a escondidas, eh, vicioso?.&lt;br /&gt;    - ¡Cago en tu tía, Manolo! ¿Tu te crees que está bien asustar a la gente de esta manera?. Y además, ¿Dónde coños te habías escondido?.&lt;br /&gt;    El vecino miró a ambos lados de la calle, como había hecho él mismo un minuto antes, y puso cara de complicidad.&lt;br /&gt;    - Calla, tonto, que yo también echo alguno cuando puedo, sobre todo este rato que empleo, oficialmente, en sacar al perro.&lt;br /&gt;Y, con aire de complicidad, enseñó el contenido del bolsillo de su pantalón, y pudo&lt;br /&gt;vislumbrar en su fondo un paquete que podía ser de cigarrillos, porque ya era imposible saberlo con seguridad, desde que el tabaco era un producto clandestino, que se vendía sin marca.&lt;br /&gt;    - Y, para que lo sepas, estaba escondido detrás del seto de tu propio jardín.&lt;br /&gt;    El vecino pareció darse por satisfecho. Ya había gastado su broma pesada del día.&lt;br /&gt;    - Venga, campeón, te dejo, que éste (señalando al perro), ya ha hecho sus cosas. Además, veo que bajas a la cochera a coger algo, y no te quiero interrumpir.&lt;br /&gt;    Arturo se calló lo que pensaba, pero disimuló, y contestó con falsa amabilidad.&lt;br /&gt;    - Venga, majo, otro día nos vemos con más calma.&lt;br /&gt;    Se saludaron , y Arturo se iba a volver de nuevo hacia la puerta de la cochera, cuando el vecino requirió otra vez su atención, señalando al cielo. En silencio, como siempre, se vio brillar, a unos cuarenta metros de altura, el piloto intermitente de una scooter iónica de la policía nocturna.&lt;br /&gt;    - Ahí están esos cabrones. Andarán buscando algo.&lt;br /&gt;    Arturo se encogió de hombros, haciéndose el tonto.&lt;br /&gt;    - A lo mejor….&lt;br /&gt;    Y se dio la vuelta, por tercera vez, hacia la puerta de la cochera. Abrió la cerradura, levantó el portón, y se detuvo de nuevo, tomando todas las precauciones. Miró hacia fuera, y vio al vecino llegando ya al final de la calle, a punto de doblar la esquina. En el cielo, la scooter iónica de la policía se alejaba, ya casi fuera de la urbanización. En un plano más bajo que el que utilizaba la policía y los servicios de urgencia, sobre los treinta metros de altura, el coche de algún muchachito trasnochador pasó con la radio muy alta.&lt;br /&gt;    Había llegado el momento. Arturo se dirigió hacia el fondo del garaje, sin mirar siquiera a su propio coche iónico, que descansaba sobre su balsa de goma. En la pared del fondo, había un botellero de unos dos metros de alto, con unas pocas botellas polvorientas. Arturo se detuvo ante él, y estiró el brazo, pero no tocó ninguna botella. Asió el mueble por un lado, y tiró con fuerza.&lt;br /&gt;    El botellero giró como una puerta, gracias a las bisagras que le sujetaban a la pared. Detrás, apareció un hueco, suficiente para dejar paso a una persona. Arturo entró y cerró con cuidado, ajustando de nuevo todo el conjunto en su sitio. Después, tanteó en la oscuridad buscando el interruptor, y cuando consiguió encender, se dio la vuelta.&lt;br /&gt;    Allí estaba la niña de sus ojos. En el pequeño garaje secreto, el SEAT 124 Sport Coupé 1.600, primera serie, de 1.971, descansaba como una fiera dormida. Estaba algo polvoriento, pero el miedo a ser visto por la policía, o por algún vecino chivato, obligaba a no exponerse lavando el coche en el exterior. Se acercó a la parte trasera y comprobó que el silencioso especial estaba en su sitio. Aquel cacharro, de fabricación casera, era horroroso, estropeaba toda la estética de la trasera, pero era imposible tener un coche de combustible clandestino, a base de petróleo, sin el supersilencioso. Desde que lo inventó un conductor fuera de la ley, se vendía en el mercado negro a precios más altos que la droga más dura.&lt;br /&gt;    Cuando hubo terminado la somera inspección visual que hacia siempre antes de una salida, Arturo se dirigió a la parte delantera y se sentó al volante. Puso el contacto y echó un vistazo al indicador del combustible. Un poco menos de un cuarto, suficiente para unos cuantos paseos nocturnos. Cada vez estaba más difícil encontrar gasolina. Por supuesto, importante tratar solo con gente de confianza. La cita para venderte el sagrado líquido podía convertirse en una trampa de la policía, o podías ser víctima de un atraco. Después, sacó la mano por la ventanilla del coche, encendió el ordenador portátil que había fijado a la pared del garaje y accionó el programa de video-vigilancia.&lt;br /&gt;    Las cámaras exteriores le mostraron una calle totalmente despejada. Ahora o nunca, pensó. Comprobó que la palanca del suelo que desviaba los gases al supersilencioso estaba en la posición correcta y puso el motor en marcha.&lt;br /&gt;    Apenas se oyó nada. La salida del escape estaba conectada a una manguera que comunicaba con la chimenea de la casa. Así se podía calentar el motor sin riesgo de morir asfixiado por los gases. Arturo encendió otro cigarrillo y esperó a que el termómetro subiera un poco, sin descuidar para nada las cámaras de video-vigilancia. Cuando creyó llegado el momento, apagó el cigarrillo, abrió la guantera y sacó un mando a distancia. Cuando accionó el mando, la pared situada detrás del coche empezó a levantarse, y el aire fresco de la noche entró en el garaje. Mientras tanto, Arturo salió del coche y desconectó la manguera del escape. Después un último vistazo a la calle, a un lado y a otro, y se sentó al volante. Puso la marcha atrás y en seguida se encontró en medio de la calle. Recorrió toda la avenida despacio, procurando no perder tiempo, pero también evitando subir mucho de vueltas, cosa que tampoco era muy fácil con aquel silencioso brutal ahogando el motor. Ese minuto escaso que tardaba en recorrer la calle, atravesar el descampado y llegar a la arboleda se le hacia eterno, y el corazón se le salía del pecho. Le parecía que sus latidos se oían más fuerte que la succión de los dos Weber verticales.&lt;br /&gt;    Pero, como todo llega, por fin entró en el bosquecillo, y, con impaciencia, echó la mano hacia atrás y cambió de posición la palanca del silencioso. Se empezó a oír un gruñido, bronco pero suave, y Arturo aceleró a fondo. Los ciento diez caballos del motor lanzaron el coche hacia delante por la estrecha carretera asfaltada, rugiendo como lobos entre los árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Florencio, el policía, miró el reloj del GPS de su scooter iónica, a cuarenta metros sobre el suelo. Solo tres minutos para el cambio de turno. Estaba deseando irse a casa. Solo faltaba que en ese momento ocurriera cualquier cosa que estropease la salida del trabajo. Y pasó.&lt;br /&gt;    - K12, aquí K21. ¿Me copias?.&lt;br /&gt;Florencio renegó en su interior, pero contestó con normalidad a su compañero, que estaba aproximadamente a dos quilómetros de él.&lt;br /&gt;    - Te oigo, K21. Dime.&lt;br /&gt;    - Oye, Florencio, estoy oyendo algo que puede ser un motor de petróleo. Suena cómo si estuviera por la urbanización donde tú vives.&lt;br /&gt;    - Tendremos que ir a echar un vistazo.&lt;br /&gt;    - Ve tú, Florencio, yo no me puedo mover de aquí hasta el cambio de turno. Estoy&lt;br /&gt;vigilando una casa sospechosa. Parece ser que hay trapicheo de neumáticos por aquí.&lt;br /&gt;    Florencio dio la vuelta y se dirigió a la urbanización, mientras contestaba al compañero.&lt;br /&gt;    - O.K., K21, ahora te digo algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Arturo estaba volviendo ya hacia la urbanización, y la trasera del 124 barría en cada curva haciéndole disfrutar con los contravolantes. Encaró el descampado, y disminuyó la velocidad. Cuando iba a echar la mano hacia atrás, para cambiar la posición del escape, vio el foco de la scooter. Flotaba a baja altura, a no más de veinte metros, y desde donde estaba le tenía que estar viendo perfectamente, y por supuesto, oyéndole. Pero, algo raro ocurría. El foco se movía sin decisión, como vacilante. Arturo accionó la palanca, y el ruido del motor desapareció. El 124 se deslizó despacio hacia la calle central de la urbanización. Ya no era un pura-sangre rugiente, ahora solo era un cervatillo que no quería ser devorado. Arturo bajó la ventanilla y miró hacia atrás. La moto iónica seguía en el mismo sitio, con su piloto azul de policía y su foco sin rumbo. Accionó el mando a distancia para abrir la pared del garaje, y, en el último momento, comprobó la posición del policía.&lt;br /&gt;    Ya si siquiera se le veía. Con una mezcla entre terror, alivio y desconcierto, entró de frente en la cochera y bajó en seguida la pared automática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Florencio, el policía, apretó el mando de la radio.&lt;br /&gt;    - K21, ¿me oyes?.&lt;br /&gt;    - Te oigo, K12. ¿Qué hubo por ahí?.&lt;br /&gt;    - Sin novedad, podemos irnos a dormir. Eran unos troncos mal apilados en el bosquecillo. Se soltaron y cayeron por la ladera, metiendo algo de ruido.&lt;br /&gt;    - Cojonudo, Florencio. Nos vamos a dormir. Ya veo por ahí a los del turno siguiente. Hasta mañana.&lt;br /&gt;    - Hasta mañana, K21. Que descanses.&lt;br /&gt;    Florencio esperó dos segundos y volvió a hablar.&lt;br /&gt;    - Base, K12 deja el servicio.&lt;br /&gt;    Se oyó en el auricular la voz de la chica del turno de noche.&lt;br /&gt;    - Que descanse, K12. Además, veo por el GPS que está al lado de casa.&lt;br /&gt;    Y así era. Volando muy raso, Florencio se acercó a la urbanización, buscando su casa en una calle no muy alejada de la de Arturo, cerca del borde del grupo de chalets.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Arturo apagó el motor y salió corriendo del coche, dirigiéndose a la parte trasera. Abrió el maletero y sacó la recortada del 12 que tenia atada a un costado, con unos pulpos. Sin detenerse un instante, salíó a la calle y se escondió entre los setos de los jardines, procurando ver algo.&lt;br /&gt;    Y lo vio. En ese mismo momento, Florencio se posaba suavemente con la scooter delante de su cochera, y entonces Arturo le reconoció. Era su vecino de dos calles más allá., claro. Sí, él ya sabía que su vecino era policía. Pero, ¿por qué no le había visto?. Comprobó que la recortada estaba cargada y se acercó sigilosamente a la casa de Florencio, como un ladrón. Cuando llegó, el portón ya estaba cerrado, pero había una pequeña puerta entreabierta. Arturo se fue acercando, fascinado por la curiosidad, y, a medida que lo hacia, notó que se oía una música muy alta. Afinó el oído, y reconoció la melodía. Era “Surfing U.S.A.”, de los Beach Boys.&lt;br /&gt;    La curiosidad superaba ya al espíritu de supervivencia. Asomó la cabeza por la pequeña puerta lateral de la cochera y atisbó en el interior. La moto iónica de servicio estaba ya descansando sobre su colchón, así como un coche pequeño, también iónico, de los que circulan a no más de treinta metros del suelo. Este debía ser el vehículo particular de Florencio. Pero había otra cosa en el garaje más interesante.&lt;br /&gt;    En una esquina se podía ver un frigorífico viejo, de dos cuerpos. No ajustaba bien a la pared, y detrás, entre la pared y el aparato, se veía una línea de luz muy delgada. Arturo se acordó inmediatamente de su botellero. Se acercó al frigorífico, tiró de él y ocurrió lo que esperaba.&lt;br /&gt;    La cochera secreta era muy similar a la suya. La música del “Surfing U.S.A.” sonaba a toda pastilla. Salía de una radio de dos potenciómetros, con cassete. La radio estaba instalada en el salpicadero de un Ford Mustang Fast Back del 68, el mismo modelo que conducía Steve Mc Queen en “Bullit”. El asiento del conductor estaba vacío, pero en el del copiloto, echado completamente hacia atrás, estaba sentado Florencio, el policía K12, con los pies encima del salpicadero y las manos detrás de la nuca.&lt;br /&gt;    Arturo se quedó boquiabierto, con la recortada en la mano, mirando hacia el Mustang. Pero el policía no le vio.&lt;br /&gt;    Florencio, transportado por la música de los Beach Boys, estaba soñando con la soleada California.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    -------------------- 000 O 000 -------------------&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-6004937619565919313?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/6004937619565919313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=6004937619565919313' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/6004937619565919313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/6004937619565919313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2008/01/el-clandestino-relato.html' title='El Clandestino.- Relato.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-6482851348588101830</id><published>2008-01-14T17:07:00.000-08:00</published><updated>2008-04-05T13:14:19.148-07:00</updated><title type='text'>El último trabajo.</title><content type='html'>Barquero, el día en que esté esperándote en el puerto para contratar contigo el viaje, voy a pedirte que me concedas una hora, una hora nada más. Quiero una hora para ir hasta el Teatro Emperador, y detenerme un momento delante de la puerta, a la distancia suficiente para ver el anuncio. No importa que en ese momento no esté montado el panel, yo siempre veré a John Wayne y James Stewart… o quizás a Elizabeth Taylor y Richard Burton, eso depende del día que uno tenga. Quiero una hora para entrar en el Teatro mismo, pues entonces ya no tendré problemas de puertas. Entraré a través de los cristales y de las cortinas rojas, como la mujer de Max de Winter entraba en Manderley en sus sueños, a través de la reja del jardín.. Vagaré por el vestíbulo, y echaré un vistazo a los anuncios de las tiendas que hay en las vitrinas, sin poner ningún interés, por supuesto, igual que hace años. Quiero una hora para hacer todo eso, y pasear por los corredores de la planta baja, disfrutando del desnivel que tienen al llegar al final. Volveré al vestíbulo y subiré la escalera, dudando, como siempre si tomar por un lado u otro. Pero, al final, siempre acabo subiendo por la de la derecha, porque, como no hacer una paradita en el ambigú, hoy que no hay colas. Antes de entrar a la zona de Principal, se impone remolonear un poco por el espacio entre las dos escaleras, un rincón por el que siempre sentí debilidad. Allí hay una pequeña entrada que supongo que conduce a la cabina de proyección, pero ese es un santuario que nunca he hollado, y no voy a hacerlo ahora.&lt;br /&gt;Mejor entraré al Principal, y echaré un vistazo al patio de butacas desde arriba, que es un placer. Podía entrar en algunos de los pequeños palcos de esta planta, pero mi hora se vá cumpliendo, y faltan cosas por ver. Así que bajaré de nuevo las escaleras, entraré al patio de butacas, pasando al lado de ese guardarropa minúsculo, y me sentaré en la fila doce para poder estirar las piernas sin que nadie me moleste. Volveré a levantar la vista hacia la enorme araña, pensando lo que siempre piensa todo el mundo, que el día que se suelte la vamos a tener. Cuando me canse, (y es fácil cansarse en esas butacas, madre mía, que empecinamiento en conservarlas), siempre sin entretenerse, ya sé que no tengo mucho tiempo, sólo una hora para todo, bajaré por el pasillo central hasta el escenario. Pasaré a los bastidores, y buscaré la manera de bajar aquel telón que tenia pintado un anuncio, ya no me acuerdo de qué tienda de muebles, en el que estaba pintada una celosía, toda dividida en cuadraditos. Un amigo mío, que quizás esté por allí, porque ya fue a pasear contigo una vez, puto Barquero, consiguió entrar una vez al Sancta Sanctorum donde Velasco pintaba, y vio ese telón a medio hacer. Siempre que íbamos al cine al Emperador me daba la brasa con lo mismo. “No sabes como es de cerca esa celosía, parece real, que finura de dibujo”. Siempre me decías lo mismo, pesado. Bueno, todos nos repetimos de vez en cuando.&lt;br /&gt;Ya que estamos en el escenario, saldré a la calle de La Puerta de La Reina por la salida de artistas, y seguiré aprovechando lo poco que ya me queda de mi hora. Daré la vuelta a la esquina de Independencia, y me acercaré a la puerta del anfiteatro. Bueno, confieso que había escrito ya “el gallinero”, pero al verlo negro sobre blanco me pareció un poco tosco. Subiré aquella escalerona, que siempre se me hacia larga, y entraré a ese semicírculo de butacas que es el punto mas alto del teatro. No puede faltar la visita a los esquinazos de los extremos, pomposamente llamados “palcos de anfiteatro”. En el de la derecha tuve el honor de ver Ben-Hur, y acabé con un dolor de cuello importante. Por la edad, ya puede andar por aquí, en esta fiesta de espectros, el acomodador aquel que se cogía unos cabreos de miedo con todas las gamberradas que hacíamos en el dichoso gallinero.&lt;br /&gt;Y, yá, poco más dá de sí esta hora que me has concedido. He obtenido la satisfacción de ser el fantasma del Emperador. Sólo espero que alguien me haya visto u oído, para que conste. Porque, ser el fantasma y que nadie lo sepa, es como acostarse con Ava Gardner y no contarlo. Para que todo hubiera salido redondo, tendría que haber estado alguien limpiando el teatro, o efectuando alguna labor de mantenimiento… Imagino los comentarios: “Te lo juro, lo ví con mis propios ojos”.&lt;br /&gt;Todo se acaba alguna vez. Saldré de nuevo a la calle, y buscaré de nuevo la orilla en la que me esperas. No es trabajoso encontrarla, siempre está ahí ese puertecillo cuando llega la hora de embarcar. Pero, no pongas cara de hastío, ya se que esperas que te haga la pregunta que te hacen todos, esa pregunta tonta, “Barquero, ¿cómo es la otra orilla?”. Yo ya sé que la otra orilla es igual que esta, sobre todo desde que ví “Don Juan en Los Infiernos”, de Gonzalo Suarez. Así que calla y rema, si quieres, Parco cabrón, y tengamos la fiesta en paz.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-6482851348588101830?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/6482851348588101830/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=6482851348588101830' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/6482851348588101830'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/6482851348588101830'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2008/01/el-ltimo-trabajo_14.html' title='El último trabajo.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-9088276521900231373</id><published>2007-07-12T10:07:00.000-07:00</published><updated>2009-08-30T11:45:26.968-07:00</updated><title type='text'>EL GALAN.- Cuento</title><content type='html'>Cuando oyó acercarse la moto, Azucena dejó de lavar. Con las manos apoyadas en la tabla ondulada, se quedó mirando al mozo que llegaba, agradeciendo aquel pretexto para hacer un alto en el trabajo.&lt;br /&gt;Alfredo se detuvo frente a ella, y manipuló la pequeña palanca de cambio de la Guzzi, situada en un costado del depósito de gasolina, para dejarla en punto muerto. Azucena se estiró, intentando mitigar el dolor de su espalda, cansada de la colada de varios días, y esperó a que él hablase.&lt;br /&gt;El hombre se quedó un rato mirando la corriente, viendo como el agua se llevaba la espuma de jabón. Cuando se decidió, hizo un gesto, señalando el pequeño asiento trasero.&lt;br /&gt;- Venga, deja eso. Vamos a Villablino a que conozcas a mis padres.&lt;br /&gt;Ella no esperaba que fuera tan directo.&lt;br /&gt;- ¿Y los señores?- objetó.&lt;br /&gt;- Te despides, y en paz. Que te paguen esos meses que te deben.&lt;br /&gt;A media tarde, Azucena estaba frente a la casa de Alfredo, mientras que, al otro lado de la calle, él esperaba a que sus padres le abrieran la puerta. Desde que pidió la cuenta a su señora, en Caboalles de Abajo, la muchacha tenía una contracción en el estómago que la asfixiaba.&lt;br /&gt;- A ver si se va a reír de ti. Hay mucho caradura suelto- le había dicho Doña Elena.&lt;br /&gt;Ella podía volar sola como cualquiera. ¿Por qué no?. Comprobó que la cartera estaba en su bolsillo, con las tres últimas mensualidades que le habían adeudado hasta esa misma mañana. Después, se aseguró de que la maleta de cartón estaba bien sujeta al costado de la moto. Mientras tanto, Alfredo se había acercado, casi sin que ella se hubiera dado cuenta.&lt;br /&gt;- Se fueron a León, a la feria de San Andrés. Me lo ha dicho una vecina.&lt;br /&gt;La sensación de inseguridad que estaba sintiendo Azucena se incrementó.&lt;br /&gt;- ¿Y ahora que hacemos?. Yo me he despedido, no puedo volver.&lt;br /&gt;- Tranquila, bajaremos hasta León. Ellos duermen siempre allí cuando van de ferias. Además, nosotros nos vamos a casar. ¿Verdad, tú?.&lt;br /&gt;Azucena se tranquilizó un poco.&lt;br /&gt;- Claro.&lt;br /&gt;Pocos kilómetros después, la gasolina se acabó, y Alfredo adoptó un aire de víctima frente a las protestas de Azucena.&lt;br /&gt;- ¿Qué querrás, mujer?. Gasté toda la paga en arreglar la moto para ir a buscarte a Caboalles. No me quedan ni dos reales.&lt;br /&gt;Bajaron la cuesta con el motor parado, hasta el cruce donde estaba el surtidor. En un banco de piedra, adosado a la pared del bar, descansaban dos guardias civiles. Mientras uno de ellos leía el “Proa”, su compañero curioseaba la portada del periódico, donde podía verse al presidente americano Eisenhower, que visitaba España, abrazando a Franco.&lt;br /&gt;Alfredo sonrió a Azucena.&lt;br /&gt;- Si fuéramos a caballo, como estos, no necesitaríamos dinero para gasolina.&lt;br /&gt;Ella le devolvió la sonrisa, y un hombre vestido con mono azul de mecánico ultimó la operación de llenar el depósito de la moto.&lt;br /&gt;- Son cinco duros con cincuenta.&lt;br /&gt;Alfredo se volvió hacia su novia con naturalidad.&lt;br /&gt;- Anda, pásame la cartera.&lt;br /&gt;Ella miró a los guardias, y al empleado, y se sintió atrapada. Le dio la cartera y confió en que la suerte no la dejara de lado.&lt;br /&gt;Cuando la Guzzi continuó su viaje, uno de los guardias, que había estado contemplando la escena, se quedó mirando al empleado de la gasolinera, y después de unos segundos, comentó, con gesto intrigado.&lt;br /&gt;- ¿Ese no era el chofer del autobús de Caboalles?.&lt;br /&gt;El hombre del surtidor afirmó con un gesto de la cabeza, los brazos en jarras. El guardia que leía el “Proa” habló en tono sentencioso, sin apartar la vista del papel.&lt;br /&gt;- Tendremos canción, ya lo veréis. Ya engañó a otra boba.&lt;br /&gt;Alfredo y Azucena llegaron al Hotel Londres, a un paso del centro de León, ya caída la noche. En los carnets de identidad aún figuraba la letra “s” en el apartado de Estado Civil, pero Alfredo pidió con tanta convicción una habitación matrimonial, que el recepcionista les supuso recién casados, según contó después a la policía. Azucena no había comido desde aquella mañana, y la debilidad se mezcló con la aventura como una combinación embriagadora que no la dejó reaccionar.&lt;br /&gt;Alfredo sacó la cartera de la chica, llena de billetes, y la paseó frente al recepcionista un par de veces. Les dieron un buen cuarto en la planta baja.&lt;br /&gt;A las once de la noche, habían dado cuenta de una cena espléndida, sin salir de la habitación, y Alfredo se fumó un Ideales. Azucena, animada por la comida, empezó a&lt;br /&gt;reaccionar. Cuando Alfredo vio el cambio de color en el rostro de la chica, se levantó y se puso la zamarra de cuero.&lt;br /&gt;- Voy a comprar una novela del oeste en el quiosco de la esquina. Es una manía, tengo que leer algo antes de dormir.&lt;br /&gt;Salió, y Azucena se sentó en el borde de la cama, sin saber que hacer en aquella situación tan nueva para ella. A las seis de la mañana, seguía sentada, esperando, en el mismo sitio y en la misma posición. Le costó un esfuerzo sobrehumano ponerse en pié de nuevo, pero cuando venció su anquilosamiento, consiguió rehacerse, y guardó en la maleta de cartón sus pocas pertenencias. Abrió la ventana, y saltó a la calle Burgo Nuevo sin mucho esfuerzo, pero con vergüenza de que alguien la viera. Luego se fue hacia el final del Paseo de La Condesa, cerca de San Marcos, camino de la casa donde servia su amiga Ester. Siendo paisana, era lógico suponer que no se podría negar a echarle una mano.&lt;br /&gt;Dos hombres pasaron por la esquina de Independencia, llevando cada uno de ellos una vara en la mano, camino de la feria de ganado. Uno de ellos vio salir a Azucena por la ventana.&lt;br /&gt;- ¿Viste eso? –dijo.&lt;br /&gt;Su compañero apretó el paso.&lt;br /&gt;- Olvídate. Meterse en la vida del prójimo no es buena cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- - - - o o o o O o o o o - - - -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en la Revista Literaria "CAMPARREDONDA", nº 9, año 2.008.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-9088276521900231373?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/9088276521900231373/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=9088276521900231373' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/9088276521900231373'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/9088276521900231373'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2007/07/el-galan-cuento.html' title='EL GALAN.- Cuento'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-8052898795516352129</id><published>2007-07-03T03:51:00.000-07:00</published><updated>2008-03-30T09:34:45.721-07:00</updated><title type='text'>Relato corto. "Sesión Múltiple".</title><content type='html'>“ … ni amor tan verdadero&lt;br /&gt;como este de Julieta&lt;br /&gt;y su Romeo.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cayó el telón, y los aplausos se dejaron oír a lo largo de varios minutos. Había salido redondo, como siempre. Por lo menos, como en los últimos cinco o seis años. Mientras se despojaba de su traje de Julieta, Elena pensó que no le iba a quedar más remedio que dar la razón a los que defendían la Teoría de la Especialización, aunque se resista a hacerlo. Quince o veinte años interpretando el mismo papel se abrían ante ella, y se le hacia un poco difícil encajarlo. Pero no cabía duda de que el resultado acababa por imponerse.&lt;br /&gt;Mientras desmenuzaba sus dudas, como todos los jóvenes que buscan un camino hacia el futuro, la voz del Gran Animador se dejó oír en la sala.&lt;br /&gt;-¡¡Se recuerda a los participantes en el Carnaval que los bonos de comida sólo pueden ser retirados en el mostrador de la Oficina de Elencos previa presentación de la Cartilla de Actuaciones. Consulten en el panel electrónico el Índice de Actuaciones!!.&lt;br /&gt;Elena no podía entretenerse contemplando el patio de butacas. Los actores que iban a representar Funny Girl aguardaban impacientes a que los puestos de maquillaje quedaran libres, lo que le dejaba un margen de cinco minutos escasos para dejar en su sitio el traje de Julieta, numerado en un enorme perchero que ocupaba toda una ala del teatro, y desmaquillarse rápidamente frente al espejo iluminado. Si hubiera vivido en épocas anteriores a la Era Creativa, se hubiera acercado al agujero del telón y hubiera disfrutado con el ajetreo de la sala. Un grupo de hombres con cota de malla entraba por el pasillo central, en busca de sitios libres. Frente a la salida se agolpaban más de treinta personas con máscaras venecianas, mirando sus relojes, con temor a ser sancionados si se retrasaban en el control de salida de la cabalgata. La acumulación de faltas en la Cartilla de Actuaciones podía significar el ser degradado a un papel sin texto, en el caso de un actor vocal, o al papel de esclavo real en un comparsa.&lt;br /&gt;Dos acomodadores, luciendo en sus correajes el símbolo de su autoridad, (un emblema imitando la linterna de pila plana, ya en desuso), ponían orden. Pero Elena no veia nada de todo esto, ocupada en dejar libre rápidamente el sitio frente al espejo.Habia quedado con sus padres en ir a ver Rigoletto, y después irían todos a cenar con los bonos extras que le habían dado a su hermano como premio por una sustitución acertada. En una película de romanos había ocurrido un accidente, o por lo menos esa era la versión de los acomodadores que estaban ese día de servicio. Sea como fuere, había quedado un puesto libre, y el hermano de Elena haba encontrado su oportunidad, resolviéndola con brillantez. El director de la producción haba emitido un informe especial, y se rumoreaba que la carrera del chico podía ser rápida. Por supuesto, seria investigado. Los jóvenes, ya se sabe, se dejan arrastrar a veces por corrientes nocivas. Pero no daba la sensación de que aquel muchachito prometedor prestara oídos a esas patrañas subversivas que daban importancia al fondo de los argumentos. Se decía, incluso, que estaba brotando un movimiento que reivindicaba la creación de nuevas obras, textos que no figuraban en el Sagrado Repertorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Elena terminó de arreglarse y salió al vestíbulo coincidiendo con Romeo, que se acercó a ella con el rostro radiante.&lt;br /&gt;- Hola, tengo buenas noticias.&lt;br /&gt;Le caía bien este hombre, y el tiempo que habían trabajado juntos, más de un&lt;br /&gt;lustro, había sido muy agradable. Era mayor que ella, es cierto, y el papel empezaba a quedarle un podo inapropiado, pero eso ocurría con muchos actores. Elena había notado un cierto nerviosismo en él durante las últimas representaciones.&lt;br /&gt;- Cuéntame. Parece que estás contento.&lt;br /&gt;El también habia disfrutado trabajando con Elena durante aquellos años, y había nacido entre ellos una buena amistad. Pero no podía hacer aquel papel eternamente.&lt;br /&gt;- Han dado respuesta a mi solicitud. Voy a ser Shilock desde el próximo Cambio de Repartos.&lt;br /&gt;Ella le abrazó con efusión, como se felicita aun camarada.&lt;br /&gt;- ¡Enhorabuena!. Me alegro por ti. ¿Con quien voy a discutir ahora el matiz de las frases?.&lt;br /&gt;Lo dijo con cierta amargura. Se había acostumbrado a él, y le preocupaba tener que entenderse con un nuevo Romeo. Bueno, lo más probable era que pusieran a alguien del mismo elenco, que dominara el papel aunque sólo fuera por oírlo día tras día en el escenario. La teoría oficial ordenaba que los actores, cuando cambiaban de destino, lo hicieran siguiendo el principio de movilidad geográfica, pero esto no ocurría casi nunca. El sistema se contradecía en su funcionamiento, a causa de la Tendencia Especialista que se estaba imponiendo por entonces. La gente se encasillaba en su papel durante años, imposibilitando las variaciones temáticas. Eso hacia que los Acomodadores de Primer Nivel que mandaban en una región determinada no fueran amantes de cambios ni variaciones. Los cambios podían desplazar de sus puestos de privilegios a parientes o amigos.&lt;br /&gt;Romeo quiso tranquilizar a su ya ex-compañera. También él sentía dejarla.&lt;br /&gt;- Te defenderás bien con cualquiera, Elena. Tú siempre te has defendido bien.&lt;br /&gt;- Espero que el próximo Romeo sea tan amable como tú -contestó ella. – De todas formas, tú sigues con Shakespeare. Antes Romeo y Julieta, ahora El Mercader de Venecia …&lt;br /&gt;El hombre se sentía incómodo hablando de sí mismo, y procuró cambiar de tema.&lt;br /&gt;- He oído que a tu hermano le ha ido muy bien.&lt;br /&gt;- Si, le dieron una sustitución. Estamos muy contentos. Lo siento por el actor que tuvo el accidente, pero a mi hermano le favoreció la circunstancia.&lt;br /&gt;Romeo, (ahora Elena se dio cuenta de que no conocía su verdadero nombre), se quedó callado un instante como si algo le preocupara.&lt;br /&gt;- ¿Estás segura de que fue un accidente?.&lt;br /&gt;- ¿Segura?. No te entiendo.&lt;br /&gt;Romeo se puso de pié, y durante unos segundos, paseó a un lado y a otro. Su mirada recorrió las esquinas del vestíbulo en busca de algún elemento hostil, pero en ese momento no había ningún acomodador lo suficientemente cerca como para oír su conversación. Más tranquilo, se sentó de nuevo junto a Elena.&lt;br /&gt;- Dicen que pasan cosas extrañas en los rodajes. Al parecer, hay quien tiene armas reales.&lt;br /&gt;Elena se sonrojó, escandalizada. Nunca le había pasado por la imaginación que su amigo pudiera decir esas cosas.&lt;br /&gt;- No me gusta que hables así. Suena subversivo.&lt;br /&gt;El hombre se rió.&lt;br /&gt;- La bella Julieta, siempre tan idealista.&lt;br /&gt;Elena no contestó. ¿Tendría Romeo una manera de pensar que le había pasado desapercibida hasta ahora?. La sorprendió aún más con un nuevo comentario.&lt;br /&gt;- Creo, incluso, que hay alguien que escribe guiones nuevos.&lt;br /&gt;Elena miró a su alrededor, horrorizada.&lt;br /&gt;- ¡Calla, por favor!. No quiero ni pensar en lo que podía ocurrir si nos oye alguien. Además, ¿que objeto tiene escribir obras nuevas?.&lt;br /&gt;- El Sagrado Repertorio fue escrito alguna vez, no lo dudes.&lt;br /&gt;- Tonterías, existe desde siempre. Mi Acomodador Docente me lo ha dicho.&lt;br /&gt;Romeo la miró como se hace con alguien a quien se quiere transmitir un secreto terrible.&lt;br /&gt;- Escucha Elena, te diré algo. Antes de la Era Creativa, la gente trabajaba, y las actuaciones eran solo un simple entretenimiento.&lt;br /&gt;Ella no entendía nada de lo que estaba oyendo.&lt;br /&gt;- ¿Antes de la Era Creativa?. No sabía que hubiera ocurrido algo antes. ¿Por qué lo sabes tu?.&lt;br /&gt;Romeo siguió explicándose, con una mezcla de paciencia y apasionamiento.&lt;br /&gt;- Hay libros de Historia que lo cuentan. Lo que se ve en Fahrenheit 451 está sucediendo ahora, de otra manera. Pero, igual que en Fahrenheit 451, frente a los que destruyen los libros prohibidos, hay otros que los conservan.&lt;br /&gt;- Pero… ¿historia es eso?. Yo siempre he entendido por historia un cuento, un argumento que puede ser representado.&lt;br /&gt;- También se llama Historia a la narración de lo que sucedió realmente –siguió Romeo. -Ahora hay muchos que la están empezando a conocer, y la difunden entre sus amigos del mismo elenco o de otros cercanos.&lt;br /&gt;Elena recordó las Máximas Principales que había recibido durante su educación.&lt;br /&gt;- ¿Por qué te has fijado en lo que cuentan en una película después de haberla visto?. Son actuaciones, y nada es cierto?.&lt;br /&gt;- ¿Nada es cierto?. Lo único que hacemos en la vida es actuar. ¿Tampoco existimos nosotros, según esa teoría?.&lt;br /&gt;Elena se sintió acorralada, y buscó otra argumentación.&lt;br /&gt;- Pero, ¿qué es eso de que la gente trabajaba?. Ahora, también trabajamos. Todos trabajamos representando, mientras los demás nos miran. Luego, nos turnamos, y nos convertimos en espectadores de los demás. Es otra forma de actuar. También es un trabajo, y me gusta.&lt;br /&gt;- Antes trabajaban en otras cosas –contestó Romeo. – Lo que hacen ahora las máquinas, en aquella época lo hacían las personas. Y cuando querían descansar y relajar la mente, se convertían en espectadores. Los actores eran sólo una minoría.&lt;br /&gt;Elena creyó dar con el punto débil de su interlocutor.&lt;br /&gt;- ¿Y tú quieres volver a eso?. Lo que tu defiendes no es un avance, es destruir lo que ahora tenemos, y que tanto nos ha costado conseguir.&lt;br /&gt;- No, no quiero volver a eso –protestó Romeo. –Lo que quiero es que el reinado de las máquinas sirva para que seamos libres. Llamar Creativa a esta Era es un engaño. No creamos nada, sólo representamos, obligados por el Gran Animador a no permanecer inactivos. O eres actor, o eres espectador, o estás muerto. Yo quiero acabar con eso. Yo y todos los que creemos en lo que te he contado.&lt;br /&gt;Elena se sentía triste. Había apreciado a Romeo siempre, era un compañero agradable y simpático, aunque algunos envidiosos habían dicho de él que podría ser… Bueno, era un poco duro, pero le habían llamado “soñador”.&lt;br /&gt;De repente, vio una puerta abierta, y quiso agarrarse a esa posibilidad.&lt;br /&gt;- ¿Es un argumento, verdad?. Lo que me cuentas es un argumento que estás memorizando. ¿No es cierto?.&lt;br /&gt;Romeo movió la cabeza a un lado y a otro, con resignación.&lt;br /&gt;- Me temo que no. Es un compromiso en el que mucha gente empieza a participar. No quería despedirme de ti sin decírtelo.&lt;br /&gt;Parecía sincero. Elena, por cortesía, le agradeció el interés demostrado, a pesar de que se sentía incómoda.&lt;br /&gt;- Gracias, Romeo - . Miró a un lado y a otro y después adoptó un aire cómplice, aunque le costó hacerlo. – No te preocupes, te guardaré el secreto.&lt;br /&gt;- Lo sé – dijo el, apoyando una mano en su hombro. Luego se puso de pié y se despidió.&lt;br /&gt;- Adiós, Elena. Tengo que prepararme para el traslado.&lt;br /&gt;Ella recordó entonces algo que quería haberle preguntado hace tiempo, pero que siempre olvidaba por un motivo u otro.&lt;br /&gt;- Espera. ¿Cómo te llamas realmente?. Yo siempre te he llamado Romeo.&lt;br /&gt;- Pues sigue llamándome Romeo, tonta – dijo el, riendo. – Muchos me llaman así.&lt;br /&gt;Luego se alejó, y Elena le vio perderse entre la gente. Cuando desapareció detrás de un grupo de hombres vestidos con togas, que llevaban puñales ensangrentados en la mano, Elena se quedó un poco sola, sentada en una esquina del vestíbulo del teatro. En su interior se habia roto un resorte, un resorte que nunca volvería a funcionar cómo antes.&lt;br /&gt;Decididamente, su madre tena razón. Nunca se acababa de conocer bien a las personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- - - o o o O o o o - - -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Publicado en Diario de León (Sección "Filandón") del dia 2 de Noviembre de 1.997. Primer premio en concurso literario de la Soc. Deportiva La Venatoria de ese mismo año.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-8052898795516352129?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/8052898795516352129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=8052898795516352129' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/8052898795516352129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/8052898795516352129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2007/07/relato-corto-sesin-mltiple.html' title='Relato corto. &quot;Sesión Múltiple&quot;.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4672055878028273958.post-8940854327022905070</id><published>2007-07-03T03:37:00.000-07:00</published><updated>2007-07-03T08:38:05.584-07:00</updated><title type='text'>Presentación.</title><content type='html'>Nace este Blog el 3 de julio de 2.007, pienso que con la pretensión de tantos otros blogs, la de darse a conocer y disfrutar con la presencia pública de los propios pensamientos, inquietudes y pequeñas obras. El hecho de que una sola persona disfrute curioseando en sus contenidos, yá habrá valido la pena. Un saludo a todos los que nos visiteis.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4672055878028273958-8940854327022905070?l=javigar.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://javigar.blogspot.com/feeds/8940854327022905070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4672055878028273958&amp;postID=8940854327022905070' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/8940854327022905070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4672055878028273958/posts/default/8940854327022905070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://javigar.blogspot.com/2007/07/presentacin.html' title='Presentación.'/><author><name>javigar</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
